La leyenda de Sauron

Desde GuanyemSAB pudimos visitar el pasado 15 de mayo la reserva de Valdeserrillas, en el marco del encuentro con el municipio de Benagéber, en la Serranía. Vimos a Sauron,  magnífico ejemplar y líder de la manada de bisontes de la reserva. No podemos dejar de mostrar desde estas páginas nuestra indignación después de leer la noticia de su cruel desaparición.img-20160920-wa0006_rec

El, o los autores materiales de la muerte y decapitación de Sauron, no podrán jamás imaginar que con su proeza han contribuido a eternizar la leyenda que, de la mano del escritor sudafricano de origen británico John Ronald Tolkien, diera comienzo allá por los años 30 del siglo pasado cuando viera la luz el “Hobbit”, para publicar a continuación, e inspirada en esta novela, su trilogía “El Señor de los Anillos”.

Porque Sauron era el ejemplar más imponente de la docena de bisontes europeos que, venidos desde tierras holandesas y polacas recalaron en una Reserva, Valdeserrillas, de la comarca de “Els Serrans”, en el término de Benagéber, tan estrechamente vinculado a nuestro pueblo, San Antonio de Benagéber. Pero no era el único; Aragorn, Elrond…, muchos de ellos podrían correr la misma suerte del bisonte muerto por “presunto” envenenamiento. El trabajo realizado por Carlos Álamo y su equipo es encomiable. Lo pudimos observar in situ los/las que tuvimos la inmensa suerte de acercarnos a la Reserva de Valdeserrillas, y poder contemplar la complicidad existente entre el hombre y la manada. Con qué ternura se entregaban al contacto que Carlos les proporcionaba entremezclándose con ellos.

Confiamos que puedan ir remitiendo los síntomas del resto de la manada; otros tres animales siguen desaparecidos y sin visos de recuperación para la Reserva.

Y es que, cuando pensamos que nuestra capacidad de sorpresa ha tocado techo, comprobamos que nada más lejos de la realidad, que la irracionalidad del hombre es capaz de superarse cada día. Nos queda la mínima gratificación, según trasladaba un agente del Seprona, de que el o los causantes de esta barbarie no podrán exhibir y/o comerciar con la cabeza de Sauron a modo de trofeo, porque han perpetrado una chapuza, como mucho colgarán su cráneo, con lo que se demuestra que su hazaña ha sido doblemente inútil y el daño al esfuerzo repoblador en la Reserva mayúsculo.

Un ruego desde esta web de GuanyemSAB, los 600.000 euros de sanción máxima que prevé la ley en estos casos se nos antoja insuficiente. Un solo ejemplar de una especie en peligro de extinción que resulte abatido en cacería o dado muerte por cualquier otro medio, ocasiona una catástrofe al ecosistema difícilmente evaluable. Como el incendiario. Si nuestra Sociedad es incapaz de reinsertar a un individuo con los instrumentos de que dispone, se hace necesario el endurecimiento de las penas. Se lo debemos a la memoria del gran ecologista que fue J.R.R. Tolkien. Y a todo el equipazo de la reserva de Valdeserrillas.

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